Colaboración especial de Yazmín Sánchez García.
Las imágenes que verán en este blog pertenecen a las etapas previas, durante y después de la llegada del huracán Ike desde las costas de Gálveston hasta el área de Houston.

Cualquiera que no haya vivido un evento similar, puede darse una cercana idea de lo aterrador y destructor que puede llegar a ser un evento meteorológico de este tipo, debido a algunas películas y documentales sobre huracanes. Sin embargo, para lo que no encontré imágenes es para describir los sentimientos y actitudes de la población en las fases pre y post huracán.

El día jueves once, mi esposo y yo (que ya nos habíamos preparado comprando agua, comida, y demás artículos necesarios), decidimos pasar al supermercado para llevar unos extras como pan de caja, crema de cacahuate y más frutas. Al entrar al establecimiento nos encontramos con anaqueles vacíos y grandes filas de personas comprando desmedidamente, la gente empezaba ya a sentir el pánico de la carencia y yo también pude experimentarlo cuando entré a tres supermercados diferentes de los Estados Unidos, que tienen el quíntuple en variedad y número de productos con respecto a los de la Ciudad de México, y varios pasillos de comida verlos totalmente vacíos.
A esas horas, los noticieros aún no precisaban con exactitud la categoría del huracán y los puntos que tocaría después de Gálveston; los vientos comenzaban a aumentar y la mayoría de las gasolineras que daban a las autopistas o avenidas principales parecían un embotellamiento de la ciudad de México en “hora pico”, creando no solo conflicto dentro de las gasolineras, sino también en las calles porque en estas también se estaban creando filas interminables de autos. En mi vida había vistos filas (o colas como decimos los mexicanos) tan largas para comprar gasolina.

Durante el jueves la gasolina comenzó a escasear y algunas de los establecimientos que proveen el tan necesario combustible no llenarían nuevamente sus tanques hasta después de pasar el huracán. Mucha gente ya comenzaba a impacientarse y los conflictos y quejas se escuchaban entre los “Houstonianos”. El Gobernador pidió ese mismo día cerrar el acceso la ciudad de Houston.
El día viernes doce de Septiembre, los vientos comenzaron a ser cada vez de mayor velocidad y, tanto los árboles como los semáforos colgantes, parecían que todos se iban a caer; algunos lo hicieron alrededor de las 6:00 de la tarde. Los cables de la luz golpeaban entre sí haciendo chispas y algunos de los transformadores comenzaban a explotar. Eso fue lo que alcancé a ver en mi trayectoria de Sugarland a Sienna Plantation, zona donde íbamos a pasar el huracán con nuestros primos.
Esta fue una de las mejores ideas que pude haber tenido, porque eventos de esta magnitud se pasan mejor en compañía de tus seres queridos por el apoyo moral y psicológico que estos nos pueden brindar. Nuestros primos, que son tejanos de nacimiento, nos comentaron que en sus cuarenta y cinco años de vida, este era el primer “huracán seco”, solo vientos con altas velocidades pero sin lluvia al comienzo.
El ojo del huracán entró a Houston a las 8:00 p.m. aproximadamente, la lluvia comenzó entre las 11:30 y las 12:00, eso lo recuerdo muy bien porque cuando la energía eléctrica se interrumpió, salimos al patio a tomarnos unos cócteles, conversar y observar la llegada del huracán sentados en el piso con un tequila extra para disminuir el estrés. Luego entramos a la casa y decidimos irnos a dormir, o mejor dicho: a “tratar de dormir”, porque con el ruido provocado por el viento, no se podía conciliar el sueño. Además oramos para que a la casa no le sucediera nada.

Al siguiente día seguía la lluvia y continuábamos sin energía eléctrica pero nosotros estábamos bien preparados con velas, encendedores, lámparas, pilas, radio, una televisión portátil y suficiente agua, comida, y gasolina en nuestros autos.
Nunca se sabe lo valioso que es planear y preparar las cosas cuando tu vida puede llegar a depender de ello. En la comunidad donde viven mis primos la gente comenzó a limpiar sus casas y las calles, había muchos árboles derrumbados y ramas por todas partes.
Algunos árboles se habían convertido en grandes obstáculos para la circulación entre las calles, pero no por mucho tiempo debido a que los vecinos, con sus sierras eléctricas, comenzaron a cortarlos.
Mi primo preguntó a sus vecinos si necesitaban ayuda para así poder apoyarse unos a otros.
Sin embargo, en otras comunidades dentro de Houston, la gente que no planeó y se confió, crearon un ambiente de violencia y terror en algunos vecindarios; porque ¿de qué sirve el dinero cuando no hay comida, bebida, medicinas o servicios para satisfacer las necesidades primarias del ser humano? Todos ellos contribuyeron a crear la otra cara del evento post-huracán, donde los elementos básicos del civismo escasearon al igual que la gasolina y la comida, convirtiendo en caos muchas zonas de la ciudad. Pensemos en la crisis del ser humano “civilizado” cuando ya no encuentra qué hacer sin la energía eléctrica, y tiene un recuentro con él mismo d espués de dejar a un lado el celular, el Internet, la computadora, el ipod, el wii, y en muchos casos hasta el teléfono común.

La oportunidad que se abrió para algunos “Houstonianos” fue reinventarse para aprender a estar con él mismo y con otros semejantes que pueden ser su esposa(o), hijos, parientes, vecinos, amigos o conocidos para conectarse nuevamente al mundo real. Dice un gran maestro de todos los tiempos: “El caos trae evolución…” Para mí, éste huracán no solo sacudió tierra, árboles,
casas y océanos; también sacudió conciencias… ¿Has pensado qué harías en un caso de desastre?; ¿qué harías sin energía eléctrica por más de tres días? ¿Qué harías sin tu celular, teléfono, televisión, computadora, y video juego? Si tienes la capacidad de imaginarlo podrás entender lo que han vivido o están viviendo varias familias en Texas, y probablemente esto pueda salvar tu vida en un futuro o reconectarte con quien, verdaderamente, eres.
Yazmín Sánchez-Tobón










Aquí les dejo uno de sus poemas.
Nacieron en la última parte del siglo 20. Viven en una transición provocada por muchas revoluciones: la mediática, la cibernética, la sexual y la político-social. Las crisis han sido y son parte de su realidad cotidiana. Los anticonceptivos y la revolución sexual les permiten tener relaciones sexuales sin casarse. Posponen la edad de la boda y la llegada de los hijos (que son menos). Los homosexuales, las lesbianas, los bisexuales, los transexuales salen a la luz, exigen respeto y, por fin, se integran al panorama social. Hablan de todo, sin tapujos.
México sigue empantanado, a pesar de la alternancia iniciada por un presidente con muchísimos altibajos. Los insaciables partidos se enriquecen y se adueñan del País. La impunidad sigue imperando en nuestras vidas. Para qué denunciar, si no sucede nada.

trasnochad@s que han encontrado una cierta manera de “vivir” en la red.









Hace meses (casi un año) 









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