
Quizás los números 779,000 y 415,000 por sí solos no le digan nada; sin embargo, le puedo asegurar que lo primero que le vino a la mente es la diferencia que existe entre estos dos. Más que simples números, la primera cifra corresponde a la cantidad de veces que aparecen páginas linkeadas con el nombre de Linus Torvalds en la Web, mientras que la segunda es para el caso de Bill Gates, el hombre a quien la comunidad mundial de linuxeros ve como el más duro adversario, claro, informáticamente hablando.
Aplaudido y alabado por muchos -o si lo prefiere millones-, el señor Linus Torvalds es el principal evangelizador de todo lo que representa el open source, como innegable es el hecho de que cualquier propuesta iconográfica que contenga un pingüino nos remitirá siempre hacia este personaje, al menos dentro del entorno informático.
Cuando todo parecía que este año el sistema Linux podría ensombrecerse por los jaloneos entre SCO e IBM, tomó por sorpresa a los bandos Windows y Xwindows la noticia de que Linus Torvalds dejará, después de 12 años de trabajo, su posición dentro de la empresa diseñadora de chips conocida como Transmeta Corporation, para dedicarse de tiempo completo al desarrollo y unirse al consorcio OSDL (Laboratorio de Desarrollo de Fuente Abierta).
Este consorcio, sin fines de lucro, cuenta con el respaldo financiero de empresas como Fujitsu, Hitachi, HP, IBM, Intel y Nec, entre otras firmas que buscan la aceleración de la adopción y uso del sistema Linux, impulsando además dicha plataforma para ser usada en grandes centros de datos con compañías y redes de alto desempeño en las telecomunicaciones de todo el planeta.
Finalmente regresó este finlandés a la escena tecnológica, un hombre que a los 21 años empezó a trabajar en el desarrollo de un kernel basado en el sistema operativo de Unix para computadoras con microprocesadores Intel y que, una vez creado, lo puso a disposición del público internauta el 25 de agosto de 1991 con su conocido mensaje: “¡Hola, desde abril estoy trabajando en un sistema libre (gratis) de operaciones para quienes tienen aversión con el sistema operativo Minix. Me gustaría conocer lo que la mayoría de la gente quiere para este sistema, además de sus sugerencias”.
Linus Torvalds escapó de su latencia para encender varios focos amarillos en más de un escritorio, especialmente de quienes chambean de CEO (o de algo por el estilo) en empresas que de una u otra manera están estrechamente relacionadas con el sistema “para gente pensante”, según pregonan sus seguidores.
Hasta el momento, empresas como éstas se han caracterizado por su tibieza o su desconfianza para desarrollar y ofrecer aplicaciones que aún no se encuentran en Linux y que del otro extremo tenemos a nuestro alcance en plataformas de Microsoft o Macintosh, pero todo puede cambiar con el sorpresivo regreso de “el pingüino mayor”.
Seguramente la visión estancada de negocios que se tenía en cuanto a este sistema operativo cambiará radicalmente. La pelota ya está en la cancha de los millones de desarrolladores en Linux a nivel mundial, y éstos deberán -de entrada- comenzar a proponer y a perfeccionar las herramientas e interfases que la comunidad informática está reclamando




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