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No la pensé mucho y dije sí a un viaje relámpago al estado de Aguascalientes. Acompañado de una fiebre espantosa y los recuerdos del mentado temblor en la madrugada del viernes –que hizo correr a más de uno en mi departamento- emprendí camino hacia el norte de la república. En carretera y casi a media noche la fiebre me azoto una vez más, pero ahora acompañada de sueños extraños, dicen que eso pasa cuando la temperatura está en su mero apogeo.
Me tocó ver el amanecer en Aguascalientes, había aire fresco, personas caminando muy tempranito, señoras barriendo su banqueta, jóvenes uniformados de rojo con el dibujo de un toro negro a la espalda, un señor colocando pilas de periódicos para la venta en kiosco y un cartel que me revelo el porqué del movimiento apresurado de la gente: Feria de San Marcos 2007.
Sábado de mucha gente en las calles, cohetes multicolores, coronación de una reina y… yo en cama con fiebre. ¿Qué carajos hago aquí? Me preguntaba mientras tomaba el medicamento para contrarrestar la fiebre y la taquicardia causada por un jarabe que tomé sin cuidado.
El domingo muy tempranito –y ya con mi ritmo cardiaco afinadito- salí a caminar por el centro de la ciudad. Decidí sentarme frente a un parque para tomar mi desayuno mientras observaba el movimiento de la ciudad para el segundo día de feria, dicen que durará 4 semanas.
Ahí sentado aproveche el paso de un vocero para pedir el diario Hidrocálido que por cierto, incluía el suplemento Día Siete, esto fue lo que motivo escribir este post. Ahí les voy.

Confieso que es mi costumbre leer la sección de Lobby del joven Alejandro Páez. Ahí encuentro interesante la forma en que nos regala links del tema que trata. Ese domingo escribió bonito y fluido –como es su estilo- sobre “El olor de la tinta y el papel”.
En su columna me entero de que la revista Life -que nació en 1936- desaparece en su versión de papel para dedicarse de lleno a Internet.
¡Vaya noticia para un bloguero enfermo y sin una computadora con Internet a la mano!
Alejandro hace una reflexión sobre algunos sitios que se le adelantaron a Life, menciona a los que consumimos papel –en el buen sentido de la palabra- con respecto a los que también consumimos Internet y termina con un pregunta que aprovecho a contestar desde mi parcela.
Día Siete:
“Yo sé que Usted estará de acuerdo conmigo, sin importar si tiene 10 o 60 años: ¿a poco no es emocionante destripar el periódico por la mañana para sacar deportes o espectáculos o para leer la grilla? ¿A poco no es excitante esperar a que llegue el domingo para sostener con las dos manos Día siete, y oler la tinta y el papel, y ver qué trae en la portada?
To Bit o no To Bit:
Por supuesto que es emocionante hojear un medio impreso –ni dudarlo- pero en lo personal prefiero recibir información de los medios en Internet, conste que no mencionaré prontitud y temporalidad con respecto a medios tradicionales. Sigo también con atención la evolución de Internet y su ofrecimiento hacia una web participativa y no una experiencia pasiva como a mi generación le ha tocado vivir en los inicios de los sitios dedicados a noticias.
Como informático me preocuparía comenzar a echar de menos el ritual que se hacia para colocar una hoja de papel, sobre el rodillo de una vieja máquina de escribir. Incluso me preocuparía que algunos medios impresos aun no se hayan decidido en dar un paso hacia Internet, o que de plano vean en ello una competencia o canibalismo hacia sus mismos productos en papel. O que de plano, se aferren a seguir con lectores cautivos sujetos al tiraje de sus números editoriales.
Nos seguimos leyendo en miguelflores.com.mx
PD. Por cierto, la fiebre terminó pero las ganas de estar con ustedes siguen en pie.