Ya sólo queda el recuerdo de aquellos aventureros procedentes de Europa que veían a nuestro Continente -allá por el siglo XV- como la única salida a su pobreza; llegaban a América en busca de oro, pero el encanto duró relativamente poco tiempo y, después de que el preciado metal dejó de cultivarse “como en maceta”, apuntaron sus ambiciones hacia otro recurso: el petróleo.
La llamada “fiebre del oro negro”, que sigue dejando huella aún en nuestros tiempos y en otras latitudes (el caso Irak es un ejemplo), también está llegando a sus últimas. Aunque el petróleo sigue siendo uno de las principales fuentes de riqueza económica en varios países, su desmedida explotación está dejando vacías las reservas mundiales. Existe hoy, de hecho, la inquietud general de saber cuánto petróleo queda en el mundo. Según estudiosos del tema, si se continuara con el ritmo actual de consumo las reservas podrían agotarse aproximadamente en el año 2043, aunque esto podría ser mucho antes. Estas percepciones no incluyen la explotación de nuevas zonas, pero muchas de éstas han sido catalogadas como reservas naturales, lo cual implica que no son perforables.
La fecha que indican los versados en la materia no está nada lejos (¿recuerdan que el año 2000 parecía muy lejano, incluso apocalíptico?), así que es momento de tomar cartas en el asunto. Por lo pronto, es de destacarse que la región con mayor producción -casi el 12% a nivel mundial- ha decidido transformar la economía petrolera hacia una fundamentada en el conocimiento y las nuevas tecnologías de la información.
Dubai, que representa la segunda región más importante de los Emiratos Árabes Unidos por su tamaño y población, es un testimonio de que las tecnologías de la información son “la fiebre de hoy”. Dubai le está apostando fuertemente a la tecnología para desplazar al oro y al petróleo como fuentes de riqueza; de hecho, está construyendo lo que se ha dado a llamar “la primera ciudad Internet” (dubaiinternetcity.com) que, además de ser un prodigio tecnológico asentado en medio del desierto, cuenta con modernos edificios, con el mayor sistema comercial de telefonía IP del mundo y con los servicios auxiliares propios de las telecomunicaciones, como los centros de almacenamiento masivo distribuido en potentes servidores de datos.
Lo que también es de comentarse es que el ambicioso proyecto contempla la creación de un centro educativo regional, generador de nuevas mentes, inquietas todas ellas por proponer y dar forma a “la tierra prometida de las tecnologías de la información”. Ante la inminencia de su impacto en términos financieros, varias firmas ya manifestaron su interés en este oasis y entre todas acumulan cerca de 14 mil trabajadores distribuidos en empresas como Avaya, Microsoft, Oracle, HP, Compaq, Dell, Siemens, Canon, Sony, Ericsson, Veritas y un largo etcétera, todas ellas encargadas de crear software, hardware, computadoras, impresoras, servicios… Por supuesto, no podía faltar en la Ciudad Internet la participación de la empresa nacida en Internet: el gran oráculo conocido como Yahoo!
Éste es sólo un ejemplo de que las TI han comenzado su propia fiebre. Ahí está el recurso y todo parece indicar que hay “reservas” para rato; sólo hay que saber explotarlas, creando centros como el de Dubai o “Valles del Silicio”, pero todo ello a paso firme, derechito y sin perder piso.




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