Zire 71: verdadera integración y funcionalidad Ética aplicada en Internet
Aug 28

¿Se imaginan lo que harían cerca de 100 millones de usuarios de Real Player en el mundo si pudieran oler sus videos?

La próxima vez que se desplace en un automóvil, amigo lector, analice lo siguiente: al ir observando el camino por donde se va desplazando, al ver los espectaculares a su paso, al escuchar los sonidos producidos en el interior de su vehículo o incluso al haber tocado la manija de la puerta, usted estará accionando tres de sus cinco sentidos; es más, tan sólo en esta lectura usted está utilizando dos de sus sentidos: la vista y el tacto.

Quizás en algún momento usted haya reflexionado en medio de este apresurado y competido mundo de negocios que nuestra nariz es uno de los sentidos que más se ha relegado en nuestro entorno, teniendo ello una explicación que, sin pretender ser la única, es lógica desde varios puntos de vista: en nuestros días se torna difícil reproducir un aroma sin tener a la mano el objeto que lo genera.

Desde hace tiempo las tecnologías de la información esperan el nacimiento de lo que hoy ya se conoce como “la fórmula súper secreta” de sintetizar, transmitir y reproducir un cierto aroma a través de Internet. Esta idea puede parecer descabellada o sin importancia, pero desde finales de 1999 una empresa comandada por tres hombres -que han dejado huella en las esferas de la multimedia desde hace más de 15 años- ha puesto sus ojos en el tema.

          

Bautizada por sus creadores con el nombre de iSmell, la nueva tecnología no es más que un dispositivo sintetizador de aromas que se conecta a nuestra computadora (aproximadamente de las mismas medidas que una bocina de sonido), el cual mezcla y libera olores específicos mediante la combinación de 128 aromas básicos (ScentObjects) almacenados en cartuchos recargables.

El método para transmitir olores por la Red debe tener una explicación biológica y, desde luego, tecnológica, y éste es el antecedente que nos ayudará a esquematizar. Recordemos que el sentido del olfato se manifiesta cuando las moléculas de un aroma penetran en nuestra nariz; en ese momento se activan ciertas proteínas que reconocen esa combinación y llevan el mensaje odorífero al cerebro.

Apoyándose en estas premisas y en conocimientos de biotecnología, los tres personajes emprendieron la nada fácil tarea de reproducir tales proteínas para provocar un aroma particular, y al encontrar -por supuesto- que no existía una base de datos relativa a las proteínas que componen los olores, optaron por generar una propia. Ésta es la parte interesante del asunto, porque utilizando bacterias comenzaron a crear algoritmos que unen ciertas moléculas de manera que se generara otra muy similar a la auténtica molécula odorífera.

Mediante el ensayo y error lograron “perfilar” una base de datos que contiene pocos olores y, después de un tiempo, reproducir billones de olores bajo este proceso. Como ejemplo análogo para discernir y entender el comportamiento de este descubrimiento, observe el monitor de su oficina y verá cómo se combinan el azul, el rojo y el verde para generar millones de colores.

iSmell ha comenzado a generar expectativas en empresas tan importantes como RealNetworks, una de las más interesadas en participar de esta aventura. ¿Se imaginan lo que harían cerca de 100 millones de usuarios de Real Player en el mundo si pudieran oler sus videos, además de verlos y escucharlos?

Y si aún quiere una aplicación real revolucionaria, además de innovadora, imagine por un momento la aromaterapia a través de Internet, dada la capacidad de los aromas de evocar situaciones y emociones. Cierto es que esta técnica no tendrá capacidades para eliminar microbios, pero puede mejorar el ambiente.

Los campos de la tecnología que se verían modificados son muchos, y entre ellos el entretenimiento, la ciencia y la educación, ya que se podría inducir conocimientos o forzar reacciones a través del aroma, lo que puede significar la siguiente revolución de la tecnología basada en “la red de redes”.

Aunque la expectativa es muy interesante, no se sabe todavía si esta tecnología realmente tomará fuerza, pues hay que romper con varios paradigmas del usuario respecto a cómo éste visualiza la multimedia; por supuesto, también debemos esperar para saber hasta dónde y cuándo tomará su lugar dentro de la llamada “realidad virtual”.

Algunos de los productos que próximamente verán la luz y que de alguna forma se relacionan con este esfuerzo son: un portal con aroma (Snortal, http://www.snortal.com), dos programas para crear aromas multimedia (ScentMixer y ScentTracker), cartuchos ScentPallete con más de 100 fragancias y ScentStream para transmitir aromas a través de medios electrónicos, además de la base de datos ReminiScents y el creador de contenido aromático ScentWare Developer Kit.


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