Despunta mercado de smartphones El hidrógeno, ¿solución o placebo? (parte 2)
Aug 30

Después de cuatro años de investigación, realizada por 250 científicos a nivel mundial, se prevé que el calentamiento del Polo Norte aumente 7º centígrados durante este siglo y, por ende, el nivel del mar se elevaría a un metro. Contrariedades como ésta han obligado a desarrollar acciones más estrictas para revertir las emisiones que propician el llamado “calentamiento global”; como ejemplo y consecuencia de esa preocupación, ha circulado últimamente se dice que en marzo de este año entrará en vigor el Protocolo de Kyoto, mediante el cual se obliga a los gobiernos de todo el mundo a participar en diferentes trabajos con ese mismo fin.

Nuestro país, aunque no está obligado a reducir niveles de difusión de gases provocados por la quema de combustibles fósiles (carbón, gas y petróleo), tiene la tarea de colaborar en esta labor de salvamento del planeta, asimilando los aportes del mismo Protocolo o apoyando directamente a la promoción de “tecnologías limpias”.

Justamente en cuanto a la tecnología, sobre todo la relacionada con la industria del cómputo, existe un marcado interés (además de la inquietud y responsabilidad ecológicas) por desarrollar soluciones cuyas características obedezcan tres imperativos básicos: menor tamaño, mayor capacidad de operación y un menor consumo de energía.

Con respecto a este último punto se ha manejado en todos los niveles del quehacer tecnológico la posibilidad de explotar una nueva modalidad en la generación de energía, basada ésta en las propiedades químicas del hidrógeno.

El argumento es muy simple: el dióxido de carbono constituye más del 80% del total de los gases de invernadero, y la mejor forma de reducir sus emisiones es utilizando menos energía. Para conservar la energía y utilizarla de mejor manera actualmente se cuenta con distintas técnicas, entre las que se incluyen: materiales de construcción y ventanas de doble vidrio que aíslen el calor y el frío en las casas; neveras y equipos de aire acondicionado más eficientes; bombillas fluorescentes; motores de refrigeración controlados por inversor y otras máquinas industriales; diodos LED; vehículos híbridos de gasolina y electricidad que pueden recorrer 35 kilómetros con tan sólo un litro de combustible (unas 2.5 veces más que con un vehículo convencional), por citar sólo ejemplos.

Asimismo, la industria en general está desarrollando una batería pequeña y altamente eficiente, llamada “célula con membrana de intercambio de protones”, que produce electricidad precisamente a partir del hidrógeno.

Lo que a primera vista podría considerarse sólo un prototipo o alternativa viable para la generación de “energía limpia”, basada en el hidrógeno, es un asunto que ya está en los escritorios o laboratorios de los principales fabricantes de tecnología a nivel mundial, en especial de quienes trabajan en la producción de equipos móviles, llámense celulares, handhelds o laptops.

Después de la miniaturización, acompañada ésta de mejor desempeño, el suministro de energía es otro de los atributos más destacados y preocupantes para aquéllos que tienen la tarea de innovar en materia de tecnología informática y de comunicaciones, asumiendo que la eficacia de la portabilidad -para el caso de los equipos móviles- depende en gran medida del rango de tiempo en que éstos pueden operar sin conexiones eléctricas.

La llamada “tecnociencia”, sin embargo, no puede separarse de tajo de los terrenos del negocio, por lo que difícilmente podría asumirse cualquier propuesta ecológica o de generación de energía sin pensarse en la viabilidad de mercado o de impacto en las economías de los países.

Es un hecho que el hidrógeno como fuente alterna de energía ya ha rendido sus primeros frutos, sobre todo en la industria del transporte, pero aún no existe información suficiente que ayude a entender su real aporte, uso o posibilidades de negocio en materia de tecnologías de la información.

La participación de México

La Universidad Nacional Autónoma de México es posiblemente la única instancia en nuestro país encargada del estudio del hidrógeno como fuente alternativa de energía; de hecho, el desarrollo y evangelización de esta tecnología por parte de la iniciativa privada se concentra en la UNAM, donde el ingeniero Pedro Matabuena Cascajares funge como representante del sector industrial y líder del llamado “Proyecto del Hidrógeno” en México, teniendo como sede de investigación la Facultad de Ingeniería.

Este investigador accedió a ser entrevistado por Infochannel para explicar el momentum que nuestro país está viviendo en cuanto a este tema; habló de los avances en la materia y describió las particularidades del Proyecto que está en sus manos.

Infochannel: ¿Cómo nace el Proyecto del Hidrógeno en México?

llavesPedro Matabuena: El Proyecto del Hidrógeno es todo y nada; en concreto es nada, pero en México puede definirse como todas aquellas acciones involucradas en el estudio, desarrollo e implementación de una economía basada en este elemento y, por eso mismo, no hay un antecedente de este esfuerzo como tal.

En febrero del año pasado, y a iniciativa del Director de la Facultad de Ingeniería de la UNAM, se concibió la idea de formar una red especializada en el tema, invitando a los principales organismos e instituciones relacionados con el hidrógeno en nuestro país.

Infochannel: ¿Quiénes forman la red del Proyecto?

llavesMatabuena: El número de participantes es mayor día a día, pero pueden citarse la Secretaría de Energía, la misma Facultad de Ingeniería como coordinadora de la red, el IPN, la UAM, el Tecnológico de Monterrey, la Universidad de Chihuahua, el Instituto de Investigaciones Eléctricas de la Comisión Federal de Electricidad, el Instituto Mexicano del Petróleo, además del Instituto de Investigaciones Nucleares, entre otros muchos, sin olvidar la participación del sector industrial con varias empresas privadas.

Infochannel: ¿Y el responsable de todo este esfuerzo?

Matabuena: La Secretaría de Energía funge como árbitro, nos indica dónde estamos y dónde debemos estar en cuestiones energéticas; para ello se vale de los llamados “Planes Nacionales” y es allí donde se encuentra el Proyecto del Hidrógeno, que es totalmente desarrollado por nuestra red.
Infochannel: ¿Cómo podría definirse el momento que estamos viviendo en esta materia?

Matabuena: El umbral en el que nos encontramos para ingresar a la economía del hidrógeno es el mismo -o muy parecido- al presentado hace siglos, cuando nos vimos en la necesidad de desplazar al vapor a base de carbón a cambio de los hidrocarburos como principales energéticos; sin embargo, es evidente que estos hidrocarburos están tocando ya el fin de sus reservas.

Estados Unidos entiende tal situación y por ello asignó un presupuesto inicial de 1,200 millones de dólares a investigaciones relacionadas con el hidrógeno, mientras que la Comunidad Europea hizo lo propio con 2,000 millones de euros. En este último caso las preocupaciones son más que obvias, pues el petróleo que necesitan no lo tienen y el que tienen lo traen al precio que sea y de donde sea.

Infochannel: ¿Por qué el interés en el hidrógeno?

Matabuena: Una de las ventajas de este elemento es que se encuentra en formas inimaginables y en cualquier lugar del universo, aunque no de manera libre en nuestro planeta; por ello debemos cambiar nuestros paradigmas relacionados con el hidrógeno y encontrar sus vastas aplicaciones. Pienso que en unos cuantos años ya no se hablará más de gasolina sino de hidrógeno. Sabemos que este elemento bien manejado podría estar -como mínimo- 10,000 horas en operación en celdas de combustible; esto significa una mayor duración que la de una batería de las que conocemos actualmente.

Imaginemos entonces la aplicación de la tecnología del hidrógeno en diversas áreas: lo veremos pronto en celulares, relojes, radios y todos los accesorios portátiles que necesiten energía, incluyendo las computadoras. Muy pronto todos estos equipos estarán microcomputarizados, presumiblemente a través de la llamada nanotecnología (la billonésima parte de un metro).

Quizá en unos cuantos años, con la adopción del hidrógeno en todos los ámbitos, el ser humano produzca su propia energía mediante el agua y con base en un “nanochip”. Estamos en un umbral en el que no podemos atinar lo que encontraremos dentro de cinco o diez años en cuanto a tecnologías; sin embargo, esta área ha sido y seguirá siendo punta de lanza en los cambios que vivimos y estamos por vivir.

3 Responses to “El hidrógeno, ¿solución o placebo?”

  1. Tatiana Martínez Says:

    Me parece muy interesante este tema, pienso que es un proyecto muy importante y que se debe poner en marcha cuánto antes.

  2. Miguel Angel Flores Says:

    Ya se encuentra en marcha en Ciudad Universitaria de la Universidad Nacional Autónoma de México. Saludos Tatiana.

  3. Tu celular incrustado al cuerpo (literal) Says:

    […] El inventor del celular o teléfono movi, dice que alrededor de 15 a 20 años la gente haya empotrado los dispositivos inalámbricos en sus cuerpos para ayudar a diagnosticar y a curar enfermedades. […]

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