Déjense venir hackers y demás expertos en seguridad. Corto por corto. Taquilla por taquilla.
Sep 01

Por: Johny-Zé

Hay quienes piensan que las computadoras son como las mujeres: mientras más las conoce uno, más nos volvemos adictos a ellas y, de paso, más fácil nos resulta su manejo y dominio.


A fin de cuentas, la relación continua con las mujeres o con la tecnología nos orilla a un resultado común: el irremediable enamoramiento.

Para el caso de la tecnología, y en específico hablando de las computadoras, una vez que hemos saboreado sus mieles la seducción nos llega como una bomba de tiempo; no obstante, saber manipularlas, conocer “sus partes íntimas” o el entender para qué sirve tal o cual tecla no es cosa de niños.

Los grandes escritores y pintores reconocen que casi todos tenemos la habilidad suficiente como para poder escribir o pintar, inclusive con las mejores técnicas y con resultados asombrosos; el problema principal es que no todos tenemos ese “feeling” para saber qué hacer cada vez que nos enfrentamos con una hoja en blanco, tal y como sucede en una Luna de Miel: sabemos para qué sirven las cosas pero siempre tenemos ese miedo devastador de comenzar en ascuas, porque podemos (o al menos tenemos la intención de) buscar una proeza pictórica y acabar con un colorido trompo de Apizaco, o bien, podemos titubear al inicio y terminar con una verdadera maja desnuda (…y satisfecha).

Estas sensaciones se dan por igual tanto para el caso del primerizo tecnológico como para el de los novatos en las artes del amor. La similitud o forzada metáfora entre estos dos universos se observa mayormente en el incontrolable hábito que tenemos (hombres y mujeres) de cambiar siempre lo que ya no sirve por algo aparentemente mejor.

A veces nos vamos acoplando a nuestro presupuesto, pero también en ocasiones lanzamos la casa por la ventana y terminamos sin un quinto en la bolsa, pero eso sí, con un equipazo de cómputo que nunca aprovecharemos al máximo; también podemos buscar afanosamente a la mujer de nuestras vidas y, cuando la tenemos, la valoramos con dificultad o simplemente se nos alborotan las hormonas apuntando hacia todo lo que se mueva.

Esta relativa “debilidad” es más notoria en cuestiones tecnológicas que en el tema de las mujeres, ya que estar siempre a la vanguardia en equipos y programas se ha convertido en un vicio y no en una ruta hacia la perfección; de hecho, poseer la mejor tecnología no siempre ha sido sinónimo de excelencia.

“Gula computacional” no es más que una respuesta mercadológica que emana específicamente del consumo desmesurado. e es válido estar “in”, lo recomendable siempre será explotar y disfrutar al máximo lo que ya tenemos antes de caer en las tentaciones propias del comprador compulsivo o del insaciable amante.

Este blog con gula y enamorado agradece tus comentarios.

One Response to “La controvertida gula computacional”

  1. Miguel Angel Flores Says:

    Te daba flojera a ti yo me se hasta calcular funciones trigonometricas algebraicas sin tumbaburros ni calculadoras maizoro

    Enviado por estudiambre - 21-julio-2006 a las 18:17

    Me hiciste recordar que, en la Facultad de Ingeniería de la UNAM en periodo de exámenes, prohibían la calculadora (ignoro si aun lo siguen haciendo).
    A estas les llamábamos “expansiones cerebrales”. Nos daba flojera hacer operaciones simples del tipo, suma, resta, etc.

    Enviado por Miguel Angel Flores - 21-julio-2006 a las 18:03 Enviar mail al autor

    Estoy de acuerdo contigo Vero, aunque los que somos un poco más concientes de ello deberíamos tomar parte para no dejar que se pierda esa cultura hablo de difundir la conciencia entre nuestros amigos, familiares etc. para evitar volvernos inútiles si no contamos con ellos y por consiguiente compradores compulsivos de estos utencilios.

    Enviado por Olivia - 21-julio-2006 a las 17:34

    Estoy de acuerdo contigo, es gula, pero eso me lleva a pensar en lo dependientes que nos volvemos de las máquinas, es increible, que uno no pueda tener un número telefonico a la mano, si la cuchufleta se quedó sin bateria. o mejor aún, algo que pasa muy seguido, y sobre todo entre mis conocidos; por alguna extraña circunstancia del destino, perdió, le robaron (¡que raro!), se le olvido ó ¡que se yo! su agenda electronica o el celular, y le es imposible, comunicarse con sus contactos, pues no se sabe el número, solo sabe que busca el nombre de dicho contacto, lo marca y automaticamente tiene la conexion. Para mi es triste ver que cada vez mas se pierde el uso de la memoria, ¿para qué me aprendo un número si lo tengo guardado en mi agenda o celular?, Es increible al grado de pereza al que podemos, llegar. Nos encerramos en el mundo de “lo último en tecnología” y cada vez vamos dejando a un lado el trato con las demas personas. No niego sus ventajas y comodidades, pero no nos caería mal, de vez en cuando ejercitar nuestra memoria y dejar de depender de la tecnología.

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