Más conectados que nunca Millonario “por error”
Aug 28

Las propiedades de fecha y hora configuradas desde un principio en nuestros equipos de cómputo obedecen siempre al juicio que nuestro reloj más próximo nos dicte. En el mejor de los casos, el tener horarios “errados” en nuestros dispositivos puede salvarnos de alguna posible infección vírica -como la de los mentados troyanos-, aunque también hemos sufrido en alguna ocasión el enfado de haber llegado minutos antes o después de algún suceso sincronizado en nuestra recurrida agenda electrónica.

Cuando uno sale de viaje, adelantar o retrasar nuestros relojes es la acción más simple y práctica para adecuarnos a las diferentes franjas horarias, pero siendo la Internet un recurso de alcances internacionales esta tarea podría no ser tan sencilla que digamos.

Dentro de nuestro ir y venir en el hábitat tecnológico existen propuestas que, de alguna forma, nos ayudan a organizar o ejecutar nuestros compromisos diarios con insinuado éxito; no obstante, sin darnos cuenta poco a poco nos hemos resignado a adoptar (estoy seguro que no es lo contrario) pequeñas aplicaciones informáticas intangibles.

Algunas de éstas, por ejemplo, nos pueden ayudar a solucionar las dificultades generadas por los límites geográficos y, por supuesto, aquellas que surgen a partir de las diferentes franjas horarias que nos encontramos en todo nuestro muy congestionado mundo.

De alguna manera, al viajar dentro o fuera de nuestro país nos hemos enfrentado a estas diferencias horarias, y ello es más recurrente cuando por equis razón esperamos algún evento a través de Internet. Se antoja entonces útil tener a la mano o instalado en nuestra computadora alguna aplicación que nos permitiera no hablar el mismo idioma pero sí coincidir en un mismo horario.

La más reciente y rescatable aplicación de este tipo fue inspirada por el constructor de relojes suizos marca Swatch. El propósito de ésta se centra en dividir nuestras apresuradas 24 horas en 1,000 unidades. Como resultado tendremos unas fracciones equivalentes a un minuto con 26.4 segundos, fracciones a las que se les conoce dentro del caló informático como “beat”.

Tales unidades se conocen también como “pulsaciones en Internet”, y para referirse a ellas es necesario comprender que el inicio de un día en el horario de Internet comienza a media noche. La media noche se representa como @000 y el medio día como @500; al acercarse nuevamente la media noche la hora Internet nos indicaría @999 y así sucesivamente. Esto se hace posible gracias a la creación -en 1998- del nuevo meridiano en Biel, Suiza, curiosamente la sede matriz de Swatch.

Este meridiano, conocido ya como BMT (Biel Mean Time), es ya la referencia universal para el horario en Internet y fue abanderado en su momento por el entusiasta y entusiasmado Nicholas Negroponte, fundador y director del Media Laboratory At The Massachussets Institute of Technology.

No sé si recuerde frases como “Dios creó el tiempo, pero el hombre creó la prisa” o “El tiempo es el mejor maestro, sólo que va matando a sus alumnos”. Como sea, el tiempo en Internet -como en casi todo- es oro puro, pero usted puede estar tranquilo ahora que conoce la solución a los problemas que pudieran aparecérsele por las diferencias en las franjas horarias.

Para la próxima reunión virtual o presencial que demande su asistencia no tendrá que preocuparse por tales diferencias ni por las zonas geográficas si se mueve de acuerdo a las pulsaciones de Internet. Por lo pronto, le recomiendo descargar el horario para PC, Mac, Unix y PDAs en la dirección: http://www.swatch.com/internettime/home.php

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