Es muy probable que, mientras usted duerme plácidamente, cientos de ojos se encuentren fijos a un monitor escudriñando decenas de líneas de código y, desde luego, estudiando la manera de infiltrarse a su servidor de web. Esta actividad puede quitarle horas de sueño a los administradores de las llamadas “granjas de servidores” cuando saben que dichos desvelados pertenecen a un grupo de hackers o crackers, entusiasmados todos ellos por el reto que les impuso algún portal en Internet.
El frenesí no es para menos, pues los premios ofrecidos en este tipo de desafíos son lo suficientemente atractivos como para que los intrusos continúen su formación en línea; pueden ser desde nombres de dominios, Gigabytes de almacenamiento con velocidades de transferencias envidiables o la presencia de su “alias” en un cuadro de honor que, para los concursantes, es sinónimo de poder y conocimiento.
También es válido mencionar que muchos de los denominados “ciberataques”, tanto a nivel personal como de dependencias de gobierno, instituciones financieras o empresas punto com, son provocados y accionados entre los mismos miembros de hackers; esto se puede antojar emocionante cuando se sabe que cierto integrante de la comunidad se encuentra velando la seguridad de algún servidor.
El reto encuentra su punto neurálgico cuando el atacante sustituye la página web original por su página web personal o por un gráfico que simboliza la victoria -que no es más que la invasión a un equipo de cómputo y la advertencia de que éste ahora está bajo su mando-, y aunque estos ataques pueden no pasar de ser simples desafíos dentro de la misma comunidad, en otros niveles pueden ser verdaderas inyecciones de maldad.
Por otra parte, en el bando de “los buenos” no hace falta ir tan lejos para descubrir que varias empresas de tecnología -como Microsoft, Enterasys Networks, IBM y Oracle- están preocupadas por sensibilizar acerca de los riesgos de no implantar una política de seguridad, pero indirectamente también están apoyando concursos como el www.hack21.com; de hecho, esta convocatoria estuvo dirigida en su primera edición a conquistar corazones nobles para integrar una comunidad de “hackers éticos”, llamando incluso la atención de 1,300 participantes de países como España, Argentina, México, Chile, Uruguay, Reino Unido, Brasil y Canadá.
The image “http://dyne.org/pics/hackers.jpg” cannot be displayed, because it contains errors.Otro sitio web que también vela por “la superación de la especie” es el conocido www.openhack.com, que año tras año invita a la crema y nata del hacking mundial para probar su nivel de conocimiento en cinco pruebas diferentes, entre las que se incluye la tarea de descubrir el código fuente de una página web o la de sustraer tarjetas de crédito de una base de datos simulada.
Llama la atención el hecho de que el servidor de este sitio, que recibirá y dará alojamiento a los invitados, mantiene un estricto control de calidad, pues se ha configurado y preparado con las mejores herramientas de seguridad que las empresas de TI ofrecen al mercado mundial.
Así las cosas, si usted creía que los mencionados concursos de hackers y crackers se dan en cada venida de obispo y son simple llamarada de petate, permítame comentarle que está algo lejos de la realidad. Mientras la mayoría descansa, entre la 1:00 y 6:00 de la mañana, decenas de simples mortales deseosos de aprender y poner en práctica sus conocimientos de hacking se reúnen en sitios como www.izhal.com, motivados por tener un rango de importancia.
La jerarquización de este sitio es muy parecida a la militar, que incluye desde “soldados” (refiriéndose desde luego a los principiantes) hasta los que se afanan en convertirse en “generales”, siendo éstos los de mayor nivel dentro de la comunidad. Los generales, de hecho, son quienes se encargan de formar -con mano dura- a sus soldados, pues deben reforzar sus filas con lo mejor de lo mejor, pero sobre todo haciéndolo… antes de que usted despierte.




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