Seguramente usted es blanco perfecto de los anuncios con los que la compañía telefónica más grande del país lo bombardea cada vez que navega por los canales del televisor.
“Internet inalámbrico a exceso de velocidad”. ¿Lo ha escuchado? Prepárese para adaptarse y persuadir de esta tecnología conocida cómo Wi-Fi a cuanto informático le pase por enfrente. No es para menos que la creación de la tecnología de fidelidad inalámbrica, mejor conocida como Wi-Fi, prometa una de las conexiones más rápidas. Es que, al estar sentado o en movimiento en un hotspot -llámese cafetería, hospital, restaurante, librería, hotel, club, escuela o centro de convenciones-, disfrutando de una conexión 50 veces mayor (de 11 megabytes por segundo) a radios de distancia de 90 metros se antoja simplemente necesaria. Hace olvidarnos por completo de la nostálgica conexión telefónica ofrecida por un módem de 52Kb.
Así sucedió con la telefonía celular con su red GSM/GPRS, tecnologías inalámbricas que prometieron y cumplieron suministrar voz y datos de alta calidad. Recordemos que este fenómeno fue iniciado cuando el uso de la telefonía se hizo suficientemente popular, como resultado de ofrecer un menor costo en dispositivos celulares y sus servicios, un fenómeno provocado por los inquietos usuarios que exigían cada vez más: calidad de sonido, comunicaciones seguras, posibilidad de incorporar nuevos servicios basados en los agigantados pasos de la informática reflejados en la transmisión de datos y conexión a Internet, entre otros beneficios.
Hagamos memoria y recordemos que esta red, ahora muy presente en nuestras vidas, se veía extraña y alejada de nosotros hace pocos años, cuando estábamos convencidos de que nuestra telefonía celular se vería inalterada con el avance de la informática.
La propuesta tecnológica Wi-Fi, surgida en 1994 en los laboratorios de Harris Corporation, casi una década después ha provocado que gigantes de las tecnologías de la información como Intel, Microsoft y Cisco se disputen el liderazgo, ofreciendo un sin fin de soluciones basadas en Wi-Fi.
Esto generará que seamos no simplemente observadores, sino rápidos evangelizadores de esta solución y sus bondades, porque se espera que la conexión inalámbrica Wi-Fi de alguna manera detone en la gente el uso de dispositivos portátiles, generando nuevas oportunidades de negocios en la medida que los usuario de Internet obtengan mayor movilidad inalámbrica.
No es de extrañarse entonces que empresas como Intel decidan ofrecer la última línea de microprocesadores, llamada Centrino, especialmente diseñada para facilitar las conexiones inalámbricas a Internet. Por otra parte, Palm hace lo suyo -y lo hace bien- ofreciendo los equipos Tungsten y Zire, para que en pocos pasos detecten y se conecten en el área donde exista Wi-Fi. Otras empresas empeñadas en la evolución de las redes, como Cisco, también han dado pasos en esa dirección. Cisco adquirió a la empresa Linksys, que se destaca por ser el principal fabricante de dispositivos que soportan redes inalámbricas.
Por otra parte, el gigante del software Microsoft hace una muy esperada incursión en el campo del hardware, donde está fabricando su propio equipo de Wi-Fi, que pronto veremos salir de los portafolios de los ejecutivos que promueven la movilidad inalámbrica ante nuestros ojos.
Queramos o no, en nuestros lugares favoritos -donde ponemos en práctica nuestra ancestral y casi olvidada forma de comunicarnos, que es la de escuchar y hablar- ahora será posible que la próxima vez que vayamos a “desconectarnos” por un rato, simplemente estemos más conectados que nunca.




= Spanish to English
= Spanish to French







