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Aug 29

Las incontables y a veces no tan sobresalientes aportaciones a nuestro lenguaje, así como los cambios “oficiales” que constantemente sufren las leyes gramaticales de nuestros días, tienen aún mucha leña de donde cortar.

chomsky

Desde la educación primaria, al educando se le proporciona los instrumentos lingüísticos para su correcta expresión, tanto oral como escrita, lo que además le servirá para su desarrollo personal y profesional; no obstante, algunos estudios al respecto han reflejado que, ya a nivel universitario, los alumnos utilizan en promedio unas 250 palabras diferentes en su comunicación verbal o escrita.

Descubrir si esta cifra es suficiente o pobre es “arena de otro costal”; lo destacable es que hay quienes aseguran que la pobreza o la pérdida de vocabulario, más que un deterioro, es una evolución, como se afirma en una gaceta dedicada a la divulgación de las investigaciones del Tec de Monterrey: “Nos enfrentamos en la actualidad con una cultura tecnológica en auge, que promueve un proceso de comunicación visual a través de mensajes simbólicos, signos y abstracciones que son interpretados por los jóvenes con mayor rapidez comparado con la lectura de un texto”.

El lenguaje como un grupo de signos articulados, según describen los versados en el tema, “es el conjunto de hábitos lingüísticos que permite a un sujeto comprender y hacerse comprender”.

Por otra parte, Noam Chomsky, reconocido como uno de los fundadores de la gramática transformacional-generativa que desafía a la lingüística tradicional, define en su libro Estructura sintáctica que los medios para que el ser humano adquiera un lenguaje natural se accionan automáticamente al momento en que éste, desde su infancia, comienza a aprender los fundamentos que le permitirán comunicarse. Estos conocimientos se aplican a otros tipos de lenguaje, como los denominados “formales”, relacionados, por cierto, con el estudio de algunas áreas de las tecnologías de la información.

La participación de Noam Chomsky en el mundo de la lingüística marcó toda una revolución; de hecho, su aportación se equipara con la que, en su momento, hicieron personajes de la talla de Cicerón, Platón o Sigmound Freud. Este respetado académico, ensayista y escritor, además de haber dejado su herencia en cuanto a los lenguajes naturales, participó para el entendimiento y estudio de los llamados lenguajes formales, que se distinguen de los primeros porque las reglas gramaticales son dictadas previamente a su uso; por ejemplo, los lenguajes de programación que comúnmente conocemos en el área de la informática tienen su propia y estructurada sintaxis, la que obedece a las reglas impuestas bajo una gramática establecida.

Otro ejemplo son las aplicaciones que compilan o revisan la sintaxis de las líneas de código fuente con el propósito de evitar errores durante la ejecución y se proyecten los resultados esperados.

La gramática de Chomsky es tan vasta que se aplica también en terreno de las TI; por ejemplo, en las llamadas producciones de autómatas determinísticos y no determinísticos, que se definen como la parte lógica de los estados (ceros y unos) que heredará un futuro autómata par después convertirse en un nuevo producto de software o hardware.

Quienes utilizamos las tecnologías de la información debemos mucho a la herencia de Chomsky, la que seguramente será utilizada per saécula saeculorum en las áreas de computación, robótica, inteligencia artificial y los llamados sistemas expertos, por mencionar algunas.

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